Aham, quizá sea la última vez que use este pequeño portátil, ya he debido de sacarle la batería, no sé cuando pueda llegar a durar.
Solo quería escribir un sueño recurrente que tenía cuando era chica, desde los 9 años aproximadamente comenzaron, creo que para los 11 ya no estaban más.
Solía soñar siempre lo mismo, y correr a la cama de mis padres, solía mi madre entender que otra vez era ese sueño el que me hacía temblar de terror y correr hacia ella o ellos en la oscuridad, a veces dando un salto desde la cama para evitar que un posible terror me sujetara las piernas al bajar de ella y me arrastrada debajo, haciéndome sentir horror de lo que podría llegar a hacerme sentir en sus dominios.
El sueño era así, lo primero que veía era un bosque, de película, de cuento, un bosque en el medio del bosque, ni muy luminoso ni muy oscuro.
Arboles torcidos pero con sano retorcimiento, como si fueran más fuertes gracias a sus retorcidas pero curvilíneas formas.
Eran de un color verde muy brilloso en su calidad de bosque, muy vividos diría quizá al despertar.
Había allí en el bosque una zona en la que se situaba esa carpa, como de playa en las que uno entra a cambiarse o carpas de cine que sirven momentáneamente de camerino para las estrellas de cine, que permanecía en una luminosidad diferente, iluminada pero con niebla alrededor.
No era de tan chico tamaño, era una carpa bastante grande pero que no concordaba con el tamaño de los arboles que la rodeaban.
Dentro se encontraban en círculo, un grupo de mujeres, todas mayores, todas con vestidos de colores diferentes, ninguna era igual a la otra.
Una señora de mayor tamaño se encontraba en medio del círculo de sillas/señoras de colores, era la presentadora, la que tenía el turno de ceremoniar el encuentro.
Hacía rato que desfilaba la elegida como modelo mostrando varios diseños indumentarios, cada vez entrando y saliendo de la pequeña carpita anexa que era el vestidor.
Con una frase culmine la señora del centro llamo a que la modelo reentrara en escena, ya lista para ser recibida por las otras, que se mostraban un poco impacientes, charlando cada vez mas alto.
Antes de que se pudiera saber, un lobo, que caminaba en dos patas, entro por algún lugar en el vestidor, y hablo con la modelo, diciéndole: tu pasada ya ha finalizado, ahora es mi turno, la abrió al medio y se metió dentro de su cuerpo, se acomodo la nueva prenda y salió del vestidor.
Cuando la señora presentadora la vio no noto el crimen, ni la sangre, solo se alegro de que las señoras del círculo se hubieran callado y estudiaban las prendas con morbosidad secreta.
Al finalizar la ronda de inspección, la señora presentadora se dirige a la modelo y le indica que debe retirarse, en lo que esta le responde que no, que no hará lo que le pide, que esta allí y que ahora es su turno de actuar frente a todas.
Todas quedan aturdidas por la respuesta, el lobo arranca el cuerpo de su cuerpo tan violentamente como puede hacerlo, y comienza a devorarse a todas las señoras que están en la carpa.
Ese era el sueño, no sé porque lo soñaba constantemente, quizá era algo que debía aprender, quizá lo rechaze y bloquee, ¿Quizá ahora otro tipo de sueños ocupan su lugar, es que no es tan fácil darle respuesta, no solo a saber si en realidad son otras dimensiones, sino también al sentido que nos provoca recordar esas imagines, esos sonidos, esa impotencia, que es real, que no lo es?
A veces creo que si durmiera para siempre, es como si ya hubiese estado allí, es de donde me voy cada vez que creo despertar.
¿A cuál de las realidades debe uno prestarle la atención que merece?, conducir una vida por ejemplo…
¿Debo creer mas en esos sueños o al engaño constante de la mente que creo me tiene sometida a este plano?
Nunca mas volví a tener sueños recurrentes, sino quizá a tener sueños que podía continuar luego, cuando era el momento de nuevo de descansar los ojos y de darle el oxigeno al cerebro para que procese todo lo aprendido.







